Categorias:

Veo, veo.. ¿qué ves?

Tag`s: espiritualidad
Veo, veo.. ¿qué ves?
Detalles para: iglesialourdes
Rango: Toxic 
Nivel: 46911 
Fecha: 2017-10-14
Autor: iglesialourdes
Aumentar + | Disminuir - | Ampliar Imagen
Si no conocés la imagen que está al costado, te invito a que te tomes un momento para mirarla y descubrir qué ves. ¿Ya está? Por dudas, mirala otra vez, ahora un poco más detenidamente y fíjate si ves algo más. ¿Lo lograste? Tal vez hayas visto el rostro de una anciana, con una nariz prominente y una media sonrisa. O tal vez hayas visto a una joven, casi de espaldas, con el pelo que cae por detrás de su oreja. O tal vez hayas podido ver las dos cosas… si todavía no lo lograste, fíjate que la sonrisa de la anciana, es un collar en la joven, y la oreja de la joven es el ojo de la anciana… y si todavía no lo lograste, probá tapar la parte de arriba o de abajo del dibujo, y los dos rostros irán apareciendo con más claridad.
Tal vez conocías esta imagen, hay muchas parecidas. Están especialmente diseñadas para que tengan más de una posibilidad de interpretación, una doble lectura. No hay sólo una respuesta correcta sino dos, y que no se excluyen mutuamente, es decir, no es que sea verdad una cosa o la otra, sino que son verdad las dos cosas al mismo tiempo… todo depende desde dónde se lo mire. Es una linda invitación a tratar de mirar la realidad de la misma manera. Porque estamos muy acostumbrados a pensar que la verdad es única y unilateral. En una discusión o en un intercambio de opiniones, parece que solamente uno puede tener la razón. Y eso quiere decir que el otro está equivocado o miente. Pero en la mayoría de los casos, la verdad es más compleja, tiene distintos aspectos que abarcar y las distintas opiniones enriquecen el planteo.
Un teólogo escribió un libro, del que confieso que solo he leído un poco del prólogo, pero que tiene un título que me parece muy interesante: “La verdad es sinfónica”. A mi entender, la idea nos habla de la pluralidad de los instrumentos, necesaria para que la música resuene en todo su esplendor. Si cada uno de los instrumentos no “dijera” su verdad, el conjunto perdería belleza. Justamente porque cada uno puede aportar lo suyo, es por lo que pueden crear una obra digna de ser escuchada. Obviamente, esto no se hace sin desencuentros y rispideces. En palabras del autor: “la sinfonía no supone en modo alguno una armonía almibarada y sin tensiones. La música más profunda y sublime es siempre dramática, es acumulación y resolución (a un nivel más elevado) de tensiones y conflictos”.
Cuando uno ve las cosas de una manera, posiblemente le sea difícil cambiar el punto de vista. Todo nuevo dato nos confirmará en nuestra opinión. Para ver la pluralidad de la verdad, dos caminos son posibles. Y vuelvo a la imagen del comienzo. En general, cada uno de nosotros, al comienzo, ve uno de los rostros con mayor claridad, ya sea el de la joven o el de la anciana. Para ver el otro, hay dos posibilidades: o bien que uno se dé tiempo para seguir mirando, que intente ver la complejidad, que trate de mirar desde una cierta distancia; o bien que otra persona que haya visto la otra posibilidad nos enseñe a mirar, nos vaya indicando cómo mirar para descubrir el rostro que no veíamos. Esa es la gran tarea que requiere el análisis de nuestra la realidad: o que nos esforcemos por descubrir que es posible mirar de otra manera, o que escuchemos con apertura y disponibilidad al que piensa diferente.
Tal vez, cuando lean estas líneas, estemos todos bastante invadidos por la campaña electoral. En tiempos de confrontación y de discusión, se hace más difícil y a la vez más necesario, recordar que la verdad es una realidad compleja, con matices y diferencias. A veces, por estar tan convencidos de algo, perdemos profundidad, nos convencemos cada vez más de lo que ya sabemos, y no podemos incorporar nunca datos nuevos, voces diferentes. El otro puede opinar distinto, y ¡qué bueno que lo haga!, pero eso no lo convierte en un fanático, en un ciego o en un enemigo.
Yo admiro muchas cosas de la sabiduría y las costumbres judías. En la riqueza de sus tradiciones, no siempre los sabios opinan igual. Por eso, con algo de humor y mucho de sabiduría, ellos dicen que para cada pregunta tienen dos respuestas… y también una tercera. Ojalá aprendamos de su pluralidad.
P. Willy


Otras publicaciones de este usuario: