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Carta a "La Nación": no hay acto de mayor discriminación ni de violencia que decidir quién nace y quién no

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Carta a "La Nación": no hay acto de mayor discriminación ni de violencia que decidir quién nace y quién no
Detalles para: PHO
Rango: Mystic 
Nivel: 182347 
Fecha: 2016-09-23
Autor: PHO
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22 de Septiembre de 2016

Doctor
Bartolomé Mitre
Director de “La Nación”
S./ D./


De mi consideración


En la sección Cartas de Lectores del 17 de septiembre ppdo. “La Nación” publicó una misiva bajo el título “Derecho al aborto” en la que una investigadora en Salud Pública preconiza el aborto legal, seguro y gratuito, como una “demanda de salud pública, de justicia social y de derechos humanos” señalando que “llevar adelante un embarazo es una decisión personalísima, que atañe a nuestros cuerpos, nuestra salud y nuestra vida, que ni el Estado ni los médicos ni los jueces deberían tomar por nosotras”.

Cabe señalar, en primer lugar, que la “decisión personalísima que atañe a nuestros cuerpos” a la que alude la misiva pretende ignorar que la existencia de vida humana desde el primer instante de la concepción “es un hecho científico con demostración experimental” y no “un argumento metafísico” o “una hipótesis teológica” (Cfr. Academia Nacional de Medicina, Sesión Privada del 28 de julio de 2004),
razón por la cual son dos los sujetos de derecho a quienes hay que proteger con una asistencia integral: la madre y el niño por nacer.
Así, resulta contradictorio reivindicar el derecho a quitar la vida a un niño en el seno de su madre puesto que el primer derecho humano universal es precisamente el derecho a la vida sin el cual obviamente ningún otro derecho puede ser ejercido (Declaración Universal de los Derechos Humanos, art. Artículo 3), más aún si tomamos en consideración que el Juramento Hipocrático es explícito al respecto: “no daré a ninguna mujer sustancias abortivas; mantendré mi vida y mi arte alejado de culpa.

Asimismo, las muertes maternas que menciona para justificar el aborto legal, seguro y gratuito evidentemente deben ser evitadas por otros medios -nunca proponiendo la muerte de un ser inocente- tomando en consideración, además, que las mismas representan un 13% con respecto a un 87% de muertes maternas durante el embarazo o el parto por otras causas, habitualmente ignoradas por quienes plantean el aborto como un derecho.

Por todo lo expuesto, Señor Director, le solicitamos que desde las páginas del diario “La Nación”
se promueva la defensa de la vida desde el primer instante de la concepción y se estimule a las autoridades nacionales y provinciales, como a los centros de salud privados, a concretar proyectos de atención integral a la madre y al niño por nacer desde el primer instante de la concepción, del punto de vista médico psicológico, social y económico, trabajando el vínculo madre-bebé y, en los casos en que no hubiera otro camino, favoreciendo la adopción, pero nunca dando muerte al niño por nacer que no tiene culpa alguna por el modo como fue concebido y no es menos niño que otro por ello pues es un sujeto de derecho único e irrepetible igual que su madre y ambos deben ser protegidos. (Respuesta al aborto como un derecho, Lic. Araceli Ramilo Alvarez)
Atención integral, sí, porque, conforme la Organización Mundial de la Salud los abortos peligrosos constituyen el 13% de las causas de mortalidad materna mientras el 87% restante corresponde a deficiencias en la atención en el área de la Salud, distintas dolencias, falta de atención durante el embarazo y otras causas. (Cfr. OMS Informe sobre la salud en el mundo 2005, Nota descriptiva N°348, Mayo de 2014).

Sí, Señor Director, lo necesario es trabajar de manera integral en la salud materna para proteger también al niño por nacer pues esos porcentajes representan personas, no objetos y verdaderamente nadie puede decirse respetuoso de los derechos humanos si no reconoce y no respeta -es necesario insistir- el primer derecho humano universal que es el derecho a la vida. Tanto más que los médicos juran defender la vida: se forman para curar, no para dañar y menos aún para quitar la vida a un inocente que no tiene culpa alguna por el modo como fue concebido y no es menos niño que otro por ello ni tiene menos derecho a vivir que cualquier otro niño.

Por todo lo expuesto, queda claro que de ninguna manera el aborto constituye una demanda de “salud pública, de justicia social y de derechos humanos” como tampoco que “llevar adelante un embarazo es una decisión personalísima que atañe” exclusivamente al cuerpo de la mujer, como pretende la Investigadora en Salud Pública citada, sino, verdaderamente el
“acto de mayor discriminación y de violencia como lo es el decidir quién nace y quien no independientemente de como fue concebido?” (Respuesta al aborto como un derecho, op. cit.)
Agradeciéndole la publicación de la presente y solicitándole que “La Nación” incluya semanalmente una sección con notas y reportajes que animen a los argentinos a la defensa de la vida desde el primer instante de la concepción, saludo a usted muy atentamente,

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cartas@lanacion.com.ar


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