Categorias:

San Rafael: En defensa de los símbolos religiosos en los espacios públicos

Tag`s: personal, rafael:, defensa, símbolos, religiosos, espacios, públicos
San Rafael: En defensa de los símbolos religiosos en los espacios públicos
Detalles para: PHO
Rango: Mystic 
Nivel: 182647 
Fecha: 2014-12-28
Autor: PHO
Aumentar + | Disminuir - | Ampliar Imagen
La asociación civil mendocina Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), filial San Rafael, presentó ante el Concejo Deliberante de esa ciudad un proyecto de ordenanza -en adhesión a la iniciativa de la Coalición Argentina por un Estado Laico (CAEL) “Campaña Nacional por Municipios Laicos Dra. Carmen Argibay”-
solicitando sea prohibida en todos los edificios públicos y cualquier otro espacio dependientes de la jurisdicción municipal la instalación o exhibición permanente de símbolos, referencias, imágenes o motivos religiosos y la utilización de cualquier denominación que haga alusión a preferencias religiosas de cualquier índole, en ocasión de realizarse actos de imposición de nombre a establecimientos educativos o sanitarios dependientes del Departamento Ejecutivo municipal.
Animadversión por nuestras raíces históricas
La pretensión de la Asamblea por los Derechos Humanos mal esconde
una animadversión por nuestras raíces históricas, íntimamente vinculada a la Fe que, con un heroísmo probado tantas veces hasta con el martirio y tan profundamente vinculado a nuestro nacimiento como Nación, nos legaron los primeros evangelizadores y, por lo demás, pretende ignorar que existe un sólido fundamento en nuestro ordenamiento jurídico que justifica la exhibición de símbolos religiosos en los edificios públicos, como así también la utilización de denominaciones religiosas para los establecimientos educativos o sanitarios estatales.
Fundamento jurídico para la exhibición de símbolos religiosos
Desde Para Hacerse Oír-Hablemos Claro sistemáticamente hemos levantado una voz de protesta contra iniciativas análogas a la de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, tanto en Mendoza, como en la Provincia y la Ciudad de Buenos Aires, como también en La Pampa y Corrientes.

Voz de protesta que fue acompañada por miles de argentinos y, para citar tan solo dos casos,
logró que los símbolos religiosos fueran respetados. Así, en la Universidad Nacional de La Pampa, donde las autoridades de la Universidad Nacional dispusieron la permanencia de la Virgen de Luján en el recinto universitario, como en la provincia de Corrientes, en la cual, gracias a Dios, permanece la Cruz fundacional en el escudo de la ciudad capital.
Pero también en la provincia de Mendoza.
Art. 2 de la Constitución Nacional.
En efecto, como es sabido, en virtud del art. 31 de la Constitución Nacional, ésta es ley suprema de la provincia de Mendoza.

Constitución que, si bien es de tipo "racional-normativo", también amalgama algunos caracteres de tipo "tradicional-historicista". Esto es, nuestra Constitución plasmó contenidos que estaban afincados a la comunidad social que la preexistía, y que los legitimó a título de la continuidad y permanencia que acusaban en la estructura social.

Ahora bien,
el art. 2 la Constitución dispone que el gobierno sostiene el culto católico, apostólico romano. "Sostener" significa en este contexto: a) La unión moral del Estado con la Iglesia y b) El reconocimiento de ésta como persona de derecho público.
Así, la existencia de símbolos religiosos en edificios públicos coadyuva a la finalidad constitucional de sostener el culto católico, de conformidad con el status jurídico del que goza la Iglesia. Se está coadyuvando, así, a hacer efectiva una enunciación solemne establecida en la Constitución Nacional.

En lo atinente a las imágenes en los despachos de los funcionarios, éstos tienen plena libertad para escoger las que se exhiban en sus lugares de trabajo, siempre que no se ofenda la moral y el orden público. En modo alguno puede suponerse que la presencia de un símbolo religioso restrinja la libertad de las personas de diverso culto.

Una guerra declarada a la Cruz
Esta pretensión de la asociación Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, pese a su aparente moderantismo, debe ser analizada, por lo demás, en el contexto de lo que está ocurriendo en otras provincias, en las cuales, bajo diversas formas, se ha declarado una guerra a la Cruz, a cuyo amparo nació nuestra Patria y la cual contiene un llamado a la Salvación, válido para todos los pueblos.

Es de temer, entonces, que otros sectores se sumen al pedido de dicha asociación y comience a exigirse, en nombre de una trillada y mal entendida “discriminación”, sean retirados los crucifijos e imágenes religiosas de los edificios y de la vía pública en general.

De ser así, ¿qué no habremos de temer por el futuro de nuestra querida Patria?
¿Asistiremos al sistemático retiro o supresión de crucifijos, imágenes de la Virgen María –¡de nuestra Reina y Patrona la Virgen de Luján! – y de todo símbolo religioso de los despachos oficiales, juzgados, escuelas y hospitales públicos, estaciones y terminales de trenes y de ómnibus, que generaciones y generaciones de argentinos han venerado con confianza y ternura?

¿Veremos arrancar de nuestra Cordillera de los Andes, de no cesar esta ofensiva contra los símbolos religiosos, el monumento a Cristo Redentor, erigido en el año 1904 a 3.854 metros sobre el nivel del mar en la frontera argentino-chilena, para celebrar la superación pacífica del conflicto que había llevado a ambos países al borde de la guerra?

Todo es posible en la perspectiva de que, en la Argentina de hoy, de uno u otro modo, se está alimentando un clima de animadversión contra la Cruz, no muy diferente del que durante años promovió el Partido Nacional Socialista Alemán que así resumía en 1936 el periódico nazi "Der Durchbruch" ("La brecha"): "Si Alemania quiere vivir, ¡ha de caer la cruz!" ("El cristianismo en el Tercer Reich", Tomo 11, Testis Fidelis; Ed. "La Verdad"; Buenos Aires; marzo de 1941; pág. 219).

Al Concejo Deliberante de San Rafael
Instamos por lo tanto al Concejo Deliberante de San Rafael a oponerse por todos los medios legales a la pretensión de la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos recordando que Nuestro Señor Jesucristo prometió: "A todo aquel que me confiese delante de los hombres, Yo también lo confesaré delante de mi Padre Celestial; mas a quien me niegue delante de los hombres, Yo también lo negaré delante de mi Padre Celestial" (MT. 10, 32 y 33).


Otras publicaciones de este usuario: