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Aumentan las consultas por várices y arañitas

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Aumentan las consultas por várices y arañitas
Detalles para: buenapraxis
Rango: Mystic 
Nivel: 2612600 
Fecha: 2014-02-06
Autor: buenapraxis
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Las várices son una enfermedad de las venas. Éstas son conductos por los que circula la sangre que vuelve al corazón desde los órganos. Las venas para retornar la sangre al corazón, deben luchar contra la fuerza de la gravedad, principalmente en posición de pie. Para ello están dotadas de múltiples y delicados mecanismos que, cuando fallan, se produce la insuficiencia venosa. La várice es entonces una vena generalmente superficial que se agranda y alarga, y que sufre modificaciones en su pared que provocan una alteración de los mecanismos para que la sangre regrese al corazón.

¿Son frecuentes?
Cada vez son más las mujeres que recurren al consultorio médico para tratar arañitas y várices, comenta el Dr. Fernando Belcastro, cardiólogo especialista en medicina vascular del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA). Algunos estudios muestran que aproximadamente el 30% de las mujeres tiene várices, y que el 80% de la población femenina examinada padece telangiectasias (arañitas). También se demostró mayor incidencia en la población urbana que en la rural, debido a la menor actividad de los músculos de las piernas. Las várices se presentan hasta cuatro veces más en mujeres que en hombres.

¿Cuáles son los factores predisponentes?
Hay factores que predisponen a tener várices. Unos son inevitables, pero otros, si se introducen determinados hábitos en la vida cotidiana, se pueden prevenir. Entre los factores inevitables está la edad, el sexo, el factor hereditario (el más influyente) y el estado hormonal. Tener los pies planos, también facilita la aparición de varices.
En cuanto a los factores evitables, se encuentran la obesidad, el sedentarismo, la exposición prolongada al sol, el calor, el estreñimiento, el tabaquismo y las profesiones que exigen estar de pie o sentado de forma continua y prolongada.


¿Cuáles son los síntomas?
Muchos pacientes portadores de várices no han notado nunca molestia alguna. Sin embargo, por regla general, son varios los síntomas que aquejan a la mayoría de ellos: pesadez de piernas, hormigueo principalmente en los extremos de las piernas, quemazón, ardor, hinchazón o edema de piernas (uno de los síntomas de la insuficiencia venosa) que va acompañado siempre de alguno de los síntomas ya citados o de todos ellos. Todos estos indicios deben alertarnos, sobre todo si aparecen después de un día de trabajo, de estar mucho tiempo sentado o de pie, al final de un largo viaje o antes del período menstrual.
Es posible comprobar que reposar acostado, con las piernas elevadas, hace desaparecer estos síntomas y que las piernas están menos hinchadas por la mañana al despertar, que al final del día. También es fácil notar que caminar activando la circulación, atenúa todos los trastornos igual que lo hace el frío, mientras que el calor los aumenta.
Algún tiempo después de que aparecen estos síntomas, las piernas adquieren en algunos sitios una coloración violácea y comienzan a aparecer arañitas y pequeñas várices. En un estado ulterior la insuficiencia venosa se volverá evidente y estas venas dilatadas, serpenteando a lo largo de las piernas, serán verdaderas várices que irán acompañadas antes o después, de lesiones dermatológicas leves o graves como las úlceras. Claro que no es preciso esperar a este momento para consultar al médico, ya que cuanto antes se emprenda el tratamiento, mejores serán los resultados, aconseja el especialista del ICBA.

¿Se pueden complicar las várices?
Sin lugar a duda la insuficiencia venosa, principalmente en estadíos avanzados puede llevar a complicaciones. Algunas son difíciles de tratar como las úlceras varicosas, otras como la ruptura de várices o las flebitis (inflamación de las venas) requieren atención inmediata. Por otro lado también pueden predisponer a la formación de coágulos (trombosis).

¿Hay algún tratamiento?
Una vez que han aparecido, las várices no se irán, pero sí se puede evitar la progresión de la enfermedad. Existen tratamientos farmacológicos para aliviar los síntomas y favorecer el retorno venoso. La compresión, mediante vendajes y medias terapéuticas, y los masajes son útiles en várices no complicadas. Pero el tratamiento definitivo consiste en la cirugía de las venas varicosas. Éste, aunque eficaz, no garantiza que las várices no vuelvan a aparecer, ya que la insuficiencia venosa compromete a toda la red venosa y no solo a aquellas várices que se resecaron. Existen diferentes estadíos de insuficiencia venosa en los diferentes sectores de la pierna por lo tanto al realizar una cirugía es importante el cambio de hábitos para que la enfermedad no progrese, o lo haga lentamente.
Existen una serie de consejos sencillos y útiles para prevenir la aparición de varices o evitar que se agraven:
• Evitar tomar sol en las piernas durante períodos largos.
• Por la noche mantener las piernas elevadas.
• Si se realiza un trabajo que exige estar de pie o sentado mucho tiempo, ponerse medias de compresión.
• Evitar el sobrepeso.
• No usar ropa muy ajustada que dificulte el retorno venoso de las extremidades.
• No fumar.
• Evitar ambientes muy cálidos.
• Dar un paseo diario de una hora a paso ligero.
• Beber al menos 2 litros de agua al día.


Dr. Fernando Belcastro - M.N. 95056
Médico Cardiólogo, especialista en Medicina Vascular
Coordinador del Centro de Medicina Vascular
Servicio de Cardiología Clínica, ICBA


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